La heredera más dulce, Dylan Lauren

Fecha: JUN 18th, 2007

Tema: Notifranquicias

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Ella tomó una idea y la hizo en grande. Dylan Lauren, hija del icono de la moda, Ralph Lauren, ha hecho de los dulces un estilo de vida, una moda que apasiona a chicos y grandes.
Con las tiendas que llevan por nombre Dylan´s Candy Bar, el mundo de chocolate y caramelo imaginado por el escritor de historias para niños Roald Dahl ya es algo palpable; sólo que a esta tierra de la melcocha y el glamour, entran todos.

Con sus dulcerías, Dylan Lauren ha realizado uno de sus más anhelados sueños: hacer lucir los dulces aún mas irresistibles y que fascinen por sus diseños.


Pasos afortunados

Como la sucesora de un emporio de ropa y fragancias, Dylan Lauren pudo hacer fama en el negocio familiar, pero decidió emprender uno propio.

La única hija del diseñador se graduó en la Duke University, tiene una especialidad en Historia del Arte, y con su negocio ha combinado dos pasiones: el dulce y el arte pop. Admira a Andy Warhol y a Claes Oldenburg, quienes trabajaron alguna vez con envolturas de dulce, y la inspiraron para hacer arte en torno al caramelo.

De niña le encantaban todas las golosinas rojas: chicles, gomitas, pastillas. Dylan pasó un año en Europa y ahí se dedicó a coleccionar piezas de dulce provenientes de varios países.

Una vez que terminó su educación, comenzó a utilizarlas como su materia prima para hacer esculturas. En ese camino se topó con artistas que hacían obra en chocolate para eventos especiales; maravillada con ese trabajo, los buscó en todo el mundo para empaparse de esa industria.

En junio de 2000, conoció a Jeff Rubin, quien había instalado un departamento de caramelo llamado FAO Schweetz dentro de FAO Schwarz, una famosa juguetería de Nueva York. Ambos se aliaron y desarrollaron el concepto de una tienda que ofreciera golosinas muy exclusivas. Todo debía ser bellamente empacado y habría piezas artesanales como chocolate belga y dulces de épocas pasadas que llenaran de nostalgia a los clientes. Los locales debían parecer salidos de un cuento.

La primera dulcería fue inaugurada en el 59 de la Tercera Avenida, en Nueva York. Como todo negocio que inicia, no se sabía si tendría éxito, pero siendo ella una personalidad con un proyecto prometedor, era difícil pensar en el fracaso.


Dulce mundo de fantasía

La dulcería abierta en la Gran Manzana rompió toda expectativa. Esto se debió a los cientos de detalles que adornaban el establecimiento, todo para encantar a los adictos al dulce.

Al entrar, el gran surtido de productos sobrecoge. Dylan´s Candy Bar tiene 4 mil diferentes (incluyendo 21 colores de M&Ms y 16 sabores de Skittles), 300 sabores de helado y un mar de algodón de azúcar.

Los anaqueles están adornados con paletas de caramelo de dos y tres metros de altura, conejitos de chocolate gigantes, banquitos con forma de caramelos de menta blancos a rayas rojas y mesas que ostentan bajo los vidrios cientos de chicles bola. Y por si fuera poco, se pueden escuchar canciones de fondo como "Sugar, sugar".

Es una tienda donde la decoración cambia con la temporada, los colores son los de moda, hay golosinas inspiradas en las películas más taquilleras y los empaques están hechos al estilo Lauren. Se venden productos con la marca de la casa y de otras más conocidas como M&Ms, Pez, Dubble Bubble, Wonka, y Jelly Belly.

La decoración de las tiendas es como el gran sueño de Hansel y Grettel o como la fábrica de Willy Wonka, todo lleno de brillantes colores, atractivos no sólo para niños, sino para cualquiera que entre. Uno de los propósitos de su dueña ha sido crear tiendas similares a Disneylandia.

Actualmente Dylan Lauren tiene abiertas cuatro sucursales -además de la matriz-: una en Garden City, Nueva York, dos en Orlando (una dentro de Bloomigdales) y otra más en Houston, Texas.


Prendas exquisitas

Con una fuerte influencia de la moda, Dylan decidió relacionar la tendencia en ropa con sus productos. Uno de los vínculos lo ha hecho con las playeras polo de su padre, Ralph Lauren, cuya gama de colores utilizó.

Además de la confitería, se pueden adquirir prendas y accesorios como tank tops, pijamas, almohadas con forma de dulces y chocolates, gorras, sandalias, chamarras, pants o sombrillas. En algunas sucursales hay cafeterías donde se ofrecen helados y postres flotantes.

La idea de Dylan parece inagotable. Ahora desarrolla una línea de accesorios para spa (velas, gloss y productos de belleza) y ropa para baño, que venderá en las dulcerías.