MEXICO, Septiembre. 3.- La comida yucateca, chiapaneca, oaxaqueña
y en general la cocina tradicional mexicana, además de tener
una buena demanda en el gusto de los mexicanos, ha comenzado a despertar
el apetito de inversionistas interesados en los secretos de la comida
tradicional mexicana, lo que ha propiciado la transformación
de éstos negocios en franquicias.
Restaurantes
como el chiapaneco, Las Pichanchas; el tapatío La terraza de
la abuela; la llamada Alta Cocina Mexicana con restaurantes como María
Chuchena y hasta los negocios de antojerías como Mi viejo Pueblito
y Potzollcalli; están haciendo prácticamente las delicias
del mercado, por su éxito probado.
En
entrevista, Mario Enrique Esquinca Micelli, director general del restaurante
chiapaneco Las Pichanchas, recordó que fue hace 31 años
cuando decidió crear este exitoso negocio "picado"
en su orgullo por el comentario de un pariente que un día le
dijo: "Oye tu no estás haciendo nada".
"Pensando
en un nombre para el restaurante le pusimos Las Pichanchas, porque es
un concepto muy chiapaneco, pichancha es un colador que va en las cisternas
y que antes se utilizaba para lavar el nixtamal y llevarlo al molino,
así que empecé a decorar el lugar con pichanchas, para
demostrar que aquí sólo entraba lo bueno", refirió
Esquinca Micelli.
Ubicado
en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, hoy Las Pichanchas es un modelo
de negocios replicable, en proceso de convertirse en franquicia, gracias
al extenso número de platillos que ofrece la comida chiapaneca,
con un variedad de 12 diferentes tipos de queso y 32 tamales distintos.
"El
negocio debe partir de una sola cosa: Que te guste. Cuando te gusta
lo que haces las 24 horas del día se te hacen pocas", advirtió
el emprendedor chiapaneco.
Entre
marimbas, chinchines y parachicos, los comensales pueden degustar la
bebida que mereció el registró ante el Instituto Mexicano
para la Propiedad Intelectual (IMPI) llamada "pumpo" o bien
un riquísimo tazcalate, con sopa de chipilín, acompañado
de unos frijolitos con chiles de Simojovel.
Esquinca
Micelli aseguró que el concepto de comida tradicional mexicana
ha sido un atractivo para los turistas tanto nacionales como extranjeros,
debido a que incluso los mismos paisanos desconocen la variedad gastronómica
que hay en el país.
Inicialmente
La Pichanchas operaba solamente con 14 empleados, pero debido al éxito
del negocio actualmente trabajan más de 50 personas, además
de un ballet que diariamente ofrece su espectáculo, para atraer
a los comensales que llegan de Sonora, Sinaloa, Monterrey, Guadalajara,
entre otras partes no sólo del país, sino del mundo para
degustar los diferentes platillos de la región.
Mario
Esquinca explicó que la comida chiapaneca ha resultado ser un
negocio con un atractivo turístico propio, de tal suerte que
el Gobierno de la entidad decidió concesionar por 10 años
a Las Pichanchas la operación de un segundo restaurante ubicado
en el mirador de Copoya, en el cerro de Mactumactzá.
Lo
anterior debido a que a finales de este años se planea instalar
al Cristo de Copoya, elaborado por el escultor Gabriel Gallegos Ramos,
que será el más grande del mundo, superando incluso al
del Corcovado, en Río de Janeiro.
Actualmente
el costo de la franquicia de Las Pichanchas todavía se discute,
pero Esquinca asegura que interesados en adquirir el negocio sobran.
Ejemplos
de buenos negocios gastronómicos en el país sobran, como
es el caso de María Chuchena, que a pesar de ser un restaurante
de reciente creación con apenas 4 años en el mercado ha
demostrado su éxito al convertirse en un modelo de franquicia
con una buena demanda por parte de los inversionistas interesados en
conocer los secretos de la Alta Cocina Mexicana.
El
innovador menú del restaurante chihuahuense María Chuchena
incluye platillos tan exóticos como el "Chamorro Manglar"
o la "Pechuga Adelita", donde se mezclan los colores, olores
y sabores de México, rescatando antiguas recetas culinarias con
adaptaciones contemporáneas.
En
entrevista, Roberto Herrera Bueno, director general de María
Chuchena, expresó que el interés de los turistas extranjeros,
particularmente los estadounidenses que visitaban asiduamente su restaurante,
fue el motivo que le dio la pauta para iniciar en el 2005 el proceso
de franquicia.
El
costo de la franquicia es de 30 mil dólares, con un retorno de
inversión de entre 18 y 24 meses.
Herrera
Bueno, aseguro que mensualmente llegan a tener alrededor de 15 mil clientes,
lo que demuestra el atractivo del negocio de la comida mexicana.
Actualmente
María Chuchena tiene capacidad para albergar hasta a 180
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