NotiFranquicias


Junio 15, 2009

Relación entre la Identidad Nacional y la franquicia en México.


México: Un país especialista en franquicias.

Documento sin título

El mercado actual de franquicias es un mercado lleno de color, luz, sabor y contraste: Concepto. No sólo en cuanto a giros, sino también en formas y contenidos, es como este mercado ofrece tanta diversidad que pone en manifiesto el rumbo de la empresa en México.

Franquiciar un negocio, más allá de una estrategia de expansión, es llevar una identidad: La identidad corporativa de una empresa. Ideas y valores de un empresario que surgieron de circunstancias específicas de una localidad y son transportadas a otros ambientes. Franquiciar un negocio nos habla de un mestizaje de personalidades que, en este siglo, caracteriza tanto a la humanidad.

El origen de un negocio es simple necesidad económica, es la interacción de un ente entre su ambiente y lo que puede aportar, ya sea como oficio o administración de algunos recursos para su comunidad. En casos más afortunados los orígenes de un negocio tienen algunas tendencias bien delimitadas:

1. Conservar y fomentar una tradición
2. Innovar
 3. Establecer una manera de uso o consumo

México: Un país especialista en franquicias de servicios.

La participación de los giros de las franquicias en México, según los datos de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), ubica a los servicios con la mayor participación en el mercado, seguido de los restaurantes. El cuidado personal es quien tiene una aparente menor participación en el mercado.

El mexicano, desde el punto de vista de franquicias, encuentra provechoso ofrecer servicios, en esto va adquiriendo destreza y creatividad en brindar soluciones para que éste pueda ofrecer una vida práctica. Más aún, si los siguientes giros en la lista son Restaurantes y Educación, podemos deducir que los servicios son rentables en el país. En el mercado, el mexicano se siente identificado y necesitado de soluciones prácticas para su vida y, en la profundidad y destreza del oficio que conlleva desempeñar y ofrecer un servicio, calidad, atención y por ende, especialización.

Aunque las ventas al menudeo tienen una presencia del 20% en franquicias, lo cual podría identificar al mexicano como una persona que busca marcas más que beneficios; La presencia tan fuerte de servicios en el mercado de las franquicias construyen más la imagen del mexicano como alguien práctico y exquisito, preocupado más por su tiempo y comodidad, que alguien con fuertes lazos referenciales de marca.

El gusto está siempre presente y resulta curioso estudiarlo en distintos lugares del país: En el DF el capitalino busca atención y calidad, pero agrega valor a su uso considerando el factor del tiempo y la distancia debido al ritmo de la ciudad. El caso de un residente de la ciudad de Aguascalientes, por otro lado, no escatima esfuerzos en distancias ni tiempos; El servicio y la atención es lo más importante y lo antepone a la distancia que tenga que recorrer y el tiempo que le tome.

Innovación vs. Tradición: Finalmente un valor agregado.

Es importante contar con un plan de negocios que nos permita conocer bien lo que como empresarios queremos ser y hacer en nuestra economía; Sin embargo, muchas empresas existen sin la necesidad de este documento y forman fuertes lazos identitarios con su localidad, alcanzando varios niveles de referencia.

Leía que “la innovación es lo viejo bien olvidado”. Una frase tan oportuna en este momento como interpretar una era de reciclaje de ideas, donde lo retro se fusiona con nuevas formas en el quehacer cotidiano, donde la descontextualización de imágenes e iconos forman parte de accesorios que renuevan significados (léase un bolso de mano, con la forma de las típicas bolsas de mandado de nuestras mamás, que ahora tienen bordada a la Virgen de Guadalupe y se venden a chicas adolescentes a altos precios).

¿Centralización de identidades? O ¿tropicalización trendy?

La Zona Metropolitana de la Ciudad de México alberga a la mayoría de las franquicias del país además de tener mayor número de unidades de franquicia. Esto, entre otras cosas, sucede como bien sabemos, a variables como la población que existe concentrada aquí. Pero el objeto de este artículo es analizar la identidad nacional, la cual se encuentra centralizada en el país, y que se manifiesta en los conceptos de negocio de cada nación.

En la Ciudad de México, barrios como la Condesa, Polanco, Pedregal y zonas del poniente, como Palmas y Tecamachalco, brindan una oferta de conceptos que contribuyen tanto a experiencias como a iconos referenciales. Así, la oferta de conceptos en la Ciudad de México es una fuente abundante de referentes que, mezclados, probados, ensayados, vividos y conocidos, aportan elementos importantes que definen la identidad de una persona en cuanto a sus hábitos de consumo.

El chilango en su mayoría, se concibe como un citadino de gustos diversos, es ecléctico en hábitos, producto del caos de la ciudad, pero también de vivir en el centro del país donde muchos rasgos culturales circulan a diario. La cosa se pone interesante cuando analizamos Puebla, que se encuentra cerca del DF, pero es una ciudad que apuesta más por la conservación de la forma, por el orgullo de la tradición lo que, desde mi punto de vista, la hace exquisita. La relación geográfica de un punto a otro parece no ser significativa en relación a los hábitos de consumo en México; Más bien el gusto parece estar determinado por el acceso a la diversidad cultural que se tiene en alguna zona determinada.

Lo anterior no es accidente, es consecuencia. Es comparable: Los blogs en internet, sus redes sociales. Conocer las ideas y pensamientos del vecino al que nunca le hablas, abre la posibilidad de entrada al mundo de la misma forma en un espacio físico determinado. Las franquicias son el medio más acercado al acceso y convivencia de personalidades de otros lugares.

Esta “centralización de identidades” encuentra un respiro en las franquicias. Cuando un concepto nace, se acepta y se consolida en un territorio determinado, quizá sea momento de que haga un viaje, que muestre más de lo que tiene. Innovar no sólo es profundizar sobre la practicidad de un producto o un servicio, innovar es también presentar ese bien a otras culturas. De esta manera tenemos al alcance rollos de sushi con chile, o los chinos pueden deleitarse con un buen taco, o ya un guerrerense puede disfrutar un buen pollo estilo Sinaloa. Imagen y hábitos viajan a mayor velocidad con el modelo de franquicias.

Tormo & Asociados .



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